Música

“La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”. (Miguel de Cervantes)

La música es el estímulo que es capaz de activar más variedad de respuestas que cualquier otro estímulo humano. Su potencial terapéutico es indiscutible. Los experimentos demuestran que los beneficios de la música son extensos. Para mencionar sólo algunos…

En lo emocional:

  • Tiene la capacidad para evocar distintos tipos de emociones y sentimientos; desde la alegría y la excitación, hasta la tristeza profunda.
  • Alivia la ansiedad, la depresión y reduce la violencia.
  • Fomenta la liberación de dopamina en el cerebro, la cual está ligada a la motivación.
  • Escuchar música con atención nos permite concentración en el momento presente; ni el futuro ni el pasado tienen importancia en ese instante.
  • Resulta una gran compañía.

En lo físico:

  • Reduce la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea.
  • Permite que el consumo de oxígeno sea más eficiente al hacer ejercicio, cuando el ritmo es más rápido y sincronizado con el movimiento.
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Puede reducir el dolor percibido. Se ha comprobado que la música actúa sobre el sistema opiáceo de nuestro cerebro, y cuando una persona escucha música que le es grata, ese estímulo puede activar dicho sistema, lo cual permite combatir la sensación de dolor físico.
  • Escuchar música durante sólo quince minutos puede aumentar los niveles de una familia de proteínas asociadas con la sangre y la producción de plaquetas, estimulación de linfocitos y la protección celular contra el SIDA, el cáncer y otras enfermedades.
  • La música puede fortalecer el sistema inmunológico. Regula el nivel de hormonas relacionadas con el estrés, en especial el cortisol.
  • La música mejora la recuperación de pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares.
  • Relaja pacientes antes y después de una cirugía.

En lo cognitivo:

  • Ayuda a concentrarse y a organizar información con mayor destreza. Refuerza que se afinen instantáneamente las regiones cerebrales encargadas de la atención y la anticipación.
  • Fortalece la memoria y el aprendizaje al ayudar a focalizar la atención.
  • La práctica de instrumentos musicales mejora las habilidades visuales y verbales.
  • Ayuda a mantener sano el cerebro y a retrasar el envejecimiento cerebral. Al parecer al estudiar y practicar música se crean conexiones cerebrales alternativas que pueden compensar algunas de las deficiencias cognitivas que surgen con la edad.

En lo social:

  • La actividad musical a lo largo de la vida es un ejercicio cognitivo que mejora la flexibilidad mental, es decir, la capacidad del cerebro de adaptarse a la información nueva.
  • Los alumnos con educación musical extendida muestran mayores niveles de  satisfacción que los alumnos con una educación musical normal.
  • Puede cambiar la forma en que se juzga la cara de otras personas. Escuchar solo un poco de música animada, hace que se perciban las caras como más felices y lo contrario con la música triste. Por tanto, las personas proyectan el ánimo de la música que escuchan a la percepción de las caras de las personas.
  • Contribuye a construir una mejor existencia. Dado que al menos una buena parte de la realidad, se produce en la actitud mental que tenemos.
  • Acompaña movimientos sociales y patrones culturales que le dan sello de identidad a diferentes grupos.
  • Recrea recuerdos.
  • Ambienta nuestra cotidianeidad.

En general, mejora nuestro sentido de “BIEN-ESTAR”.

Lucy Roldán Palacio

Psicóloga, M. D

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