Frustración

“Nunca llegarás a tu destino si te paras a tirar piedras a cada perro que ladra.”

– Winston Churchill –

 

Nos enfrentamos al sentimiento de frustración cuando por alguna razón no podemos lograr aquello que deseamos, cuando encontramos interferencias en la consecución de los objetivos propuestos, o no los podemos lograr en el momento preciso en el que los anhelamos. La frustración es un estado transitorio cuyas reacciones emocionales más frecuentes son: expresiones de ira, de ansiedad o de desmotivación.

Se ha encontrado que las personas diferimos en la intensidad con la que reaccionamos ante las situaciones de frustración; se habla de baja tolerancia a la frustración cuando de forma habitual el individuo reacciona negativamente ante lo que no le sale como quisiera, lo cual viene acompañado por lo general de otras características: impulsividad, impaciencia, exigencia, dificultad para controlar las emociones, inflexibilidad y dificultades en la adaptación.

“Tener tolerancia a la frustración es una de las habilidades esenciales de las personas. La tolerancia a la frustración nos permite disfrutar más de la vida, ya que no perdemos el tiempo amargándonos por las cosas que no funcionan”.
- Rafael Santandreu -

La inmediatez y la incapacidad de espera propia de nuestra sociedad, favorecen el desarrollo de este estilo; aprender a gestionar la frustración consiste en entrenarse en la aceptación de la discrepancia entre lo ideal y lo real, en aceptar tanto lo que ha ocurrido como la vivencia emocional de ello. Entonces hay dos elementos claves: las situaciones externas y la forma en la que las afrontamos.

La buena noticia es que la frustración es reversible, y tolerarla es un aprendizaje. Para lograrlo se sugiere:

  • saber identificar las emociones.
  • Tratar de ver las caídas como oportunidades para saber qué salió mal y hacer acomodaciones a la estrategia.
  • Trabajar en el manejo de la espera, en no personalizar los asuntos y en el desarrollo de la paciencia, “la ciencia de la paz”.

 

Qué es la frustración

 

Lucy Roldán Palacio
Psicóloga, M. D.

 

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