Belleza

“Cuando las cosas no van bien, nada como cerrar los ojos y evocar intensamente una cosa bella”.

– André Maurois –

La mayoría de las aproximaciones hacia el estudio de la belleza establecen su carácter subjetivo; aquello que consideramos bello depende de las experiencias e ideas de cada individuo en particular, “del ojo del observador” en términos coloquiales. Por lo tanto, puede cambiar con los años y variar entre distintas culturas.  La belleza también es un concepto muy ligado al afecto; si queremos a alguien tendemos a percibirla como más bella y al revés, vemos feas a las personas que nos caen mal.

No obstante, existe el canon de belleza, que se refiere a una idea generalizada, que responde a los principios de lo que cada cultura define como “normal”; las características que la sociedad considera como atractivas, deseables y bonitas.

Uno de los cánones de belleza más extendido es la armonía. Tendemos a creer que la armonía y las proporciones adecuadas son deseables. En la apreciación de la apariencia física, la belleza es un sesgo favorable; “a las personas que se les considera atractivas se les atribuye que son más confiables y buenas personas que las que no se perciben atractivas”.

“Los ideales que han iluminado mi camino, y que una y otra vez me han infundido valor para enfrentarme a la vida con buen ánimo, han sido la Bondad, la Belleza y la Verdad”.
(Albert Einstein)

Hoy sabemos que en nuestra mente suceden muchas cosas cuando estamos ante algo bello, ya sea una persona, un aspecto de la naturaleza o una obra de arte; se produce una actividad neuronal compleja, distribuida en el cerebro y no en una región específica,  y que está relacionada con los circuitos de recompensa. Por otro lado, cuando apreciamos algo poco estético, se activa un área particular, la amígdala, de modo semejante a cuando hay señales de alerta y miedo.

La búsqueda de la belleza es una motivación muy fuerte que llega incluso a transformar a las personas; ya Maslow la ubicaba entre los supra valores del Ser, propios de las personas autorrealizadas. Procurar rodearnos de belleza es otra clave del bienestar emocional. Como nos dijo Gustavo Adolfo Bécquer:

“El espectáculo de lo bello, en cualquier forma que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones”.

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Lucy Roldán Palacio
Psicóloga, M. D.

 

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